Como aroma de orquídeas

Jorge Veraza Urtuzuástegui

Itaca/1988

Como aroma de orquídeas: novela de una experiencia comunitaria. El lector tiene en sus manos una novela sui generis tanto en su forma como en su contenido. En esta obra confluyen diversas temáticas abordadas bajo una forma novedosa en la que se combinan prosa, poesía y teatro, fantasía y realidad.
Aquí se afirma la liberación del amor respecto de su carácter trágico y, frente a éste, se reivindica la amistad –título del capítulo final de la novela–, la cálida comunidad, el “grupo en fusión. La asunción plena del otro – en sus posibilidades, en su riqueza y en sus límites o miseria– es condición de posibilidad de nuestra propia liberación.
Por este camino se apunta, desde el género literario, a la crítica total del capitalismo; de suerte que confluyen la crítica de la vida cotidiana, la crítica literaria, la crítica filosófica, la crítica de la economía política, la crítica política, etc.
¿Cómo lograr la afirmación no enajenada de lo que esencialmente somos? Esta es la pregunta que encontrará respuesta a lo largo de esta novela autobiográfica y es también el problema político que actualmente debe ocuparnos.
La situación trágica propia de las novelas comunes es narrada y al mismo tiempo subvertida mediante: la, comunicación del sentido esencial comunitario de la vivencia autobiográfica. Por allí el autor logra que nos reconozcamos en la tragedia de los personajes novelados negándola paralelamente.
La crítica de la vida cotidiana se nos muestra en este trabajo Literario del autor como ingrediente esencial para la subversión de las privatizadas relaciones sociales capitalistas, relaciones sado-masoquistas, de dominio y explotación. En fin, ¿cómo podemos realizar la crítica de nuestra propia vivencia cotidiana?
El autor narra sus relaciones amorosas, allí podemos vernos a nosotros mismos desgarrados por las relaciones trágicas donde el placer encuentra juego sólo entre el bien y el mal, entre la pureza y la perversión, entre el recato y la prostitución :-capítulo VI El cuerpo del poema-. El carácter privatizado de las relaciones amorosas conlleva su carácter trágico. En la narración de la tragedia cotidiana del autor, de la nuestra, surge la superación reiterada de la misma. No se trata, evidentemente, de una superación total, inmediata, sino del tortuoso y contradictorio camino de superación de la enajenación. La lucha concreta de la vida contra la muerte.